lunes, 12 de enero de 2009

vivir a ciegas


El perro lazarillo son los ojos de su amo, que es ciego. Lo lleva con paso firme por la vida, le evita peligros, le marca la ruta, es su amigo y aliado. Llega un momento en que se convierte en imprescindible y se piensa como era posible vivir sin él. Los que vemos pensamos que no necesitamos ningún perro lazarillo pero emocionalmente no es raro que vayamos a ciegas a todas partes. Tenemos relaciones que fallan continuamente, tropezamos dos y tres veces en el mismo error emocional y tenemos la soberbia de pensar que nos podemos valer solos. Pero no es raro que, sin saberlo, se tengo un perro lazarillo que te indica el camino, que evita que volvamos a tropezar, que nos marque la ruta. De hecho, al final todos suspiramos por tener uno y cuando alguien lo consigue es presa de envidias y celos. Porque lo dificil, lo responsable, es ver, es marcar uno mismo el propio camino, nuestras metas y objetivos, nuestros sueños. Pero es mas cómodo dejarse llevar por el perro lazarillo. Al final, si algo falla, será él el culpable, el chivo expiatorio. La libertad supone mucha responsabilidad. ¿Realmente preferimos ser libres?...¿o preferimos la comodidad de un perro lazarillo emocional...?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Venga, animate a comentar lo que te salga del alma!