domingo, 14 de diciembre de 2008

Desde mi atalaya

El castillo está ahí, al fondo, en lo alto de la montaña. Lo miramos desde dentro, resguardados, tomando un café o un helado. El deseo está ahi fuera, pero preferimos quedarnos tranquilamente dentro. Salir a la intemperie es arriesgado. ¿Para que arriesgarse?

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